Confianza del consumidor mexicano cae a niveles mínimos en tres años
El Indicador de Confianza del Consumidor del Inegi registró una caída significativa, afectada principalmente por la percepción sobre la situación económica nacional.

La confianza de los consumidores en México ha experimentado un retroceso notable, alcanzando su nivel más bajo en más de tres años, de acuerdo con los registros recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Este indicador, que mide la percepción de las familias sobre su situación económica y la del país, refleja una tendencia de cautela entre los ciudadanos ante el panorama macroeconómico actual.
El reporte detalla que cuatro de los cinco componentes que integran el indicador presentaron cifras negativas durante el mes de enero. Especialmente relevante es el deterioro en las expectativas sobre la situación económica del país, tanto en el corto como en el mediano plazo, lo que sugiere una inquietud generalizada respecto a la estabilidad financiera y el crecimiento económico nacional.
Expertos en la materia señalan que este comportamiento responde a una combinación de factores, entre los que destacan la persistencia de las presiones inflacionarias que afectan el poder adquisitivo de los hogares y la incertidumbre sobre el dinamismo del mercado interno. Aunque el consumo se ha mantenido activo en ciertos sectores, el optimismo de los compradores se ha visto opacado por la realidad de los precios en productos básicos y servicios esenciales.
Por otro lado, el componente relacionado con la posibilidad de adquirir bienes durables, como muebles o electrodomésticos, también mostró un desempeño desfavorable en la medición mensual. Este rubro es frecuentemente utilizado como un termómetro de la confianza, ya que las decisiones de gasto en artículos de mayor valor requieren que las familias tengan una expectativa positiva sobre su estabilidad financiera futura.
Ante este escenario, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) se mantiene vigilante de los indicadores de consumo, buscando equilibrar las políticas públicas para fomentar el dinamismo económico sin comprometer la estabilidad fiscal del país. Mientras tanto, el sector privado observa con atención cómo estas cifras podrían influir en las estrategias de inversión y ventas para el resto del año, ante un entorno de cautela por parte de las familias mexicanas.


