Daniela Urías estrena Festina lente en el Cenart para cuestionar la prisa
La coreógrafa sonorense Daniela Urías presenta en el Cenart una pieza que reivindica la pausa como forma de resistencia ante la aceleración social.

La coreógrafa sonorense Daniela Urías estrenó hoy la pieza dancística Festina lente en las instalaciones del Centro Nacional de las Artes (Cenart), en la Ciudad de México. La obra surge como una propuesta artística que cuestiona el ritmo de vida acelerado de la sociedad contemporánea, utilizando el movimiento corporal para explorar la importancia de la pausa, el silencio y la introspección en un mundo hiperconectado.
El montaje, que forma parte de la programación vigente del Cenart bajo el apoyo de la Secretaría de Cultura, propone un lenguaje corporal donde la lentitud no se interpreta como inacción, sino como un acto de resistencia consciente. A través de una serie de coreografías, los bailarines buscan que el espectador reflexione sobre la saturación de estímulos diarios y la necesidad de recuperar el sentido del tiempo personal frente a las exigencias de la inmediatez.
La puesta en escena se caracteriza por una atmósfera minimalista donde la iluminación y el diseño sonoro juegan un papel fundamental para enfatizar el concepto latino que da título a la obra: apresúrate lentamente. Según el equipo creativo detrás del proyecto, la intención es invitar al público a realizar una pausa obligatoria y observar cómo el cuerpo reacciona cuando se le permite habitar el espacio sin la presión del cronómetro.
Con esta presentación, Urías reafirma su trayectoria en la danza contemporánea mexicana, consolidando un discurso que ha explorado en años recientes sobre la identidad y el entorno. La obra permanecerá en cartelera durante las próximas semanas, ofreciendo al público capitalino un espacio para el diálogo artístico en un recinto que constituye uno de los pilares de la difusión cultural en México.
La llegada de Festina lente al Cenart subraya la relevancia de las artes escénicas como herramientas para el análisis social. Los organizadores del evento han señalado que las funciones buscan generar una experiencia inmersiva, donde el espectador deje de ser un observador pasivo para convertirse en parte del ritmo pausado que propone la coreografía.


